
Respirar es automático, pero dedicar unos minutos tranquilos a fijarte en tu ritmo y tu postura puede ser una pausa útil en un día ajetreado. El objetivo es la comodidad y la conciencia, no forzar un patrón concreto.
Prueba una revisión sencilla
Siéntate cómodamente, relaja los hombros y respira a un ritmo natural. Observa si vas con prisa, contienes la respiración o te tensas sin necesidad, y vuelve después a un ritmo cómodo.
Conoce los límites
Es una práctica de relajación, no una forma de diagnosticar ni mejorar una afección respiratoria. Los síntomas respiratorios nuevos, persistentes o que empeoran deben ser valorados por un profesional sanitario adecuado.
